Es posible que pienses que aquí encontrarás valiosas enseñanzas, pensamientos profundos, inteligencia y espiritualidad, o, quizás, orientación y esperanza para las dudas que atenazan tu corazón. Me temo que no puedo prometerte tanto.
Este es el blog de una señora "mayor" , profesora de matemáticas jubilada a medias, adicta al photoshop, redactora y correctora de estilo, y ama de casa, entre otras cosas.
Quise tener algo así como una cajita donde ir poniendo todo lo que se me ocurre mientras lavo los platos, espero el subte, o tomo el café. No está dirigido a nadie en general y a todo webnauta en particular.
Si te gusta, no dudes en depositar tu comentario. Si no te gusta, yo te pediría que lo reconsideres. Y comunico que publicaré, en lo posible ,todos los comentarios, pero les corregiré las faltas de ortografía y de puntuación (tics del oficio, que le dicen).
Si alguno de Uds., después de haber pasado por este blog puede decir que se siente un poco menos triste, me consideraré totalmente realizada. Pase y ponte (ponete, si sos argentino o uruguayo) cómodo.
Yo te voy a contar cómo fue: resulta que la Ursula, que tiene cinco años, y es más chica que nosotros, estaba con el Ramiro y conmigo, jugando a la telenovela, en el parque. Se había puesto una pollera de la mamá, y unos tacos altos y una cartera grandota de la tía, y el Ramiro tenía una remera nueva del hermano, que si lo agarra lo mata. Yo había hecho una cámara de video con la caja de las Adidas que vos me regalaste para Navidad, y le había puesto adelante un vaso de yogur pegado con chicle y me la colgaba con tu cinto negro, ese que no encontrabas ayer. Lástima que ahora no la tengo porque me la olvidé en el parque. Bueno, como te decía, estábamos lo más bien filmando una escena de amor, y cuando la terminamos, yo le dije a Ursula que en la próxima escena ella se enojaba con Ramiro y le daba un cachetazo, de mentira, por supuesto. Pero la Ursula se entusiasmó tanto, que le dio un bruto carterazo por la cabeza al Ramiro. Entonces él le calzó un sopapo y ella se puso a llorar a los gritos. Nosotros la dejamos y nos pusimos a jugar a la payanca. Al rato, ella se aburrió de llorar y vino a jugar con nosotros. Pero yo quería seguir jugando a la telenovela y Ramiro dijo que no quería hacer la escena del golpe otra vez porque ella era muy bruta. Entonces la Ursula le gritó: "¡Andá, mariquita!" y el Ramiro se le fue otra vez para pegarle. Pero yo los paré y les dije que íbamos a hacer la escena del beso, sí o sí. Pero, por detrás mío, el Ramiro le tiró una patada y ella le hizo gesto de fackyou. Cuando se calmaron, le dije a la Ursula: "Acostate al lado del árbol", y a él le dije: "Vos, arrodillate y dale un beso en la boca". Que fue cuando él la iba a besar pero puso cara de asco y dijo: "¡Está pegajosa!". Entonces Ursula dijo que no iba a dejar de comer caramelos por él, y le tiró del pelo. Pero yo le di un empujón al Ramiro, y él se agachó y se puso a darle el beso, cuando, en eso, vio pasar un robot a pila y agarró y se apoyó en la panza de Ursula para ver mejor el robot. Y entonces la Ursula lo empujó y se fue llorando con la pollera toda caída, y se cayó adentro de la fuente, toda enredada con los tacos, la cartera y la pollera. Ahí fue que yo largué la cámara y me fui corriendo también a ver el robot. Pero el chico que lo tenía nos miró con cara de miedo, lo levantó y se lo llevó. Y fue y se puso a mostrárselo a Ursula que estaba todavía llorando en el suelo. Y ella se dejó de llorar, se puso muy cerquita de él, nos miró, y nos sacó la lengua al Ramiro y a mí, la vendida traidora. Así que, ya ves, mami, que yo tengo razón cuando digo que todas las mujeres son iguales. NO VALE LA PENA TRATARLAS BIEN.
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