
Anoche tuve un sueño bizarro.
Soñé que vivía en un mundo donde todo estaba de cabeza. A saber:
1) Sólo una pequeña minoría de televidentes veía el programa de Tinelli;
Soñé que vivía en un mundo donde todo estaba de cabeza. A saber:
1) Sólo una pequeña minoría de televidentes veía el programa de Tinelli;
2) sólo una ínfima fracción de televidentes veía los programas en que se hablaba de los chismes y escándalos del programa de Tinelli;
3) sólo había dos programas que hablaban de los chismes del programa de Tinelli, y esos programas eran breves, y se pasaban en horarios en que nadie miraba televisión;
4) había programas de teatro, conciertos, ballet, circo, y cultura de todo el mundo;
5) había hermosos e interesantes programas de ficción con guiones profundos, humanos e inteligentes, y esos programas tenían muchos espectadores;
6) los noticieros no se regodeaban con los crímenes y los escándalos, y difundían las actividades comunitarias;
7) había muchos programas de música clásica, de música popular y de música experimental, donde tenían oportunidad de actuar numerosos músicos jóvenes y otros que no tanto;
8) había programas donde se hablaba de literatura y de filosofía y de historia y de educación, y tenían gran audiencia;
9) los gerentes de programación de los canales de televisión eran personas educadas, cultas, de avanzada, y respetuosos de los creadores;
10) el público no prestaba atención a los escándalos de los famosos, si los había, porque, en general, los famosos se comportaban con discreción y cultura;
11) los artistas y los creadores de todo tipo tenían oportunidad de mostrar sus obras y sus ideas y de ganar lo que merecían;
12) las películas norteamericanas sólo constituían un 5% del total de las que se veían en los cines y la TV, y el restante 95% estaba repartido entre todos los países del mundo;
... y, cuando, totalmente asombrada y desorientada, iba a soñar el ítem número 13, sonó el teléfono, y me desperté.
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