Informe nº 1: INTRODUCCIÓN
Génesis:
La elección largamente rumiada iba agregando opciones a medida que los días pasaban .
Desarrollo:
Primero fue una sola opción: VOY A IR A UN GIMNASIO, porque esto de que no me entre la ropa, ya me está creando una angustia existencial de dimensiones insospechadas.
Pero las dimensiones de mi angustia existencial, al parecer, no eran tan importantes, porque, en el fondo de mi corazoncito, yo sabía que si encontraba uno a gusto, iba a empezar a encontrar excusas diversas, en general muy creativas (porque yo soy muy creativa, eso sí, para todo, y, en especial, para las excusas) para ir una vez sí y dos no. Con la consiguiente carga de culpa generada por semejante derroche de dinero. La cual culpa tendría que ser apaciguada consumiendo peligrosas cantidades de turrones, bizcochos de grasa y mantecol, que provocarían nuevos expandimientos dimensionales a nivel corporal.
Entonces, surgió la segunda opción:
VOY A ESCRIBIR ALGO, pensé, con íntimo regocijo. Pero también pensé, con íntima frustración, que no es posible publicar sin gastar dinero en costosas impresiones, distribución y publicidad, y sin tener que frustrarme recibiendo infinitos rechazos de editores. Así que no hacía nada.
domingo, 14 de septiembre de 2008
Sección HOMENAJES: A Geno Díaz (genio)

Se recibió de dibujante profesional en la Escuela de Bellas Artes. Trabajó como decorador de porcelanas durante 20 años, fue pianista y ejerció oficios varios. Participó en varios espectáculos teatrales, haciendo monólogos junto a prestigiosos artistas.
En 1977, tras publicar varios libros de dibujos e ilustraciones, publicó su primera novela, Los desangelados, que fue llevada al cine por Sergio Renán. Dos años más tarde escribió Moriré sin conocer Disneylandia, novela que ronda entre el género policial y la literatura humorística.
Vale aclarar que casi todos sus libros están ambientados en el barrio de Mataderos, y que la mayoría de los lugares mencionados en sus obras existen hoy en día. También es autor de La cueva del chancho, ambientada en una casa antigua que se convirtió en conventillo, y de Bazar de 0.95, sobre una tienda en la que él trabajó de joven. Su última obra fue la novela Kermesse, editada en 1985. Murió en 1986.
Esta brevísima reseña no puede ni siquiera dar una pálida idea del talento, la cultura y la creatividad de este artista genial. ¿Quiere un consejo? Consígase una, o varias o todas sus novelas y saboréelas lentamente, con todas las neuronas afiladas para absorber toda la sutileza, la inteligencia y la exquisita sensibilidad de este artista polirrubro que, lamentablemente, falleció demasiado pronto.
Este fragmento que voy a trascribir, forma parte de su novela “La cueva del chancho”, publicada en 1982. Hago esto en forma absolutamente ilegal, porque no cuento con la autorización de los dueños de la propiedad intelectual, pero cuento con que, si llegan a enterarse, entiendan que esto es un humilde homenaje a quien admiro profundamente y cuya obra quisiera compartir con todo el mundo. Es una sátira sobre el psicoanálisis, los psicoanalistas y los psicoanalizados, lo cual ya salta a la vista desde el título donde enlaza el famoso“diván” , con el tristemente célebre zar de Rusia, Iván el Terrible.
lunes, 1 de septiembre de 2008
Sección EDUCACION: Matemáticas On-Line
Consciente soy, a más no poder (luego de varias décadas de ejercer la docencia), de que las matemáticas constituyen una enfermedad endémica, pandémica y epidémica de alta virulencia, en cualquier franja de edad, posición social y afición deportiva.
Pero lo mío es un apostolado, que le diríamos, y se me ocurrió que, si Uds. lo ven bien, me agradaría en grado mucho ofrecer a esta distinguida teleplatea, a través de este humilde espacio virtual, mis servicios terapéutico-matemáticos. Tanto a los alumnos que luchan su día a día con el monstruo, como a los docentes noveles, que luchan día a día con los alumnos que luchan su día a día con la materia.
Mi idea es esta: en cada post que iría agregando podría desarrollar distintos temas. Por ejemplo:
"El Teorema de Pitágoras y sus consecuencias en la vida sexual del alumno de tercer año", o
- "La raiz cuadrada: extracción indolora", o
- "Atención: el logaritmo puede provocar adicción", u
- "Operaciones con números complejos: ¿anestesia total o anestesia local?"
Y, además, podría responder on-line las consultas alusivas de los espectadores, ya que sólo deberán depositar su inquietud en la zona correspondiente a los comentarios.
Recuerda, amigo, la profesora Silvia Thales de Sarrus Tartaglia, está ansiosa por ayudarte.
sábado, 14 de junio de 2008
Sección Onírica: Un sueño bizarro

Soñé que vivía en un mundo donde todo estaba de cabeza. A saber:
1) Sólo una pequeña minoría de televidentes veía el programa de Tinelli;
miércoles, 16 de enero de 2008
Sección GUIONES PARA CINE: Los últimos románticos
Continuando en su ya clásica línea de servir a la comunidad, aparece en este blog, para quien quiera utilizarlo, este guión ( escrito sobre una idea surgida en el Bar Sur, de Estados Unidos y Balcarce, en San Telmo) para un corto cinemátografico o de video. No hay derechos que pagar ni permisos que pedir. Sólo se agradecerá que quien lo use tenga la amabilidad de citar la fuente, y además, mostrar a su autora, que vengo a ser yo, la Silvia Ele, el producto terminado, no para censurarlo, sino para apreciarlo.El ambiente donde trascurre la acción -menos en el último tramo- es el interior de un antiguo bar-tanguería de San Telmo, siempre muy concurrido por turistas, y conocido internacionalmente. No es suntuoso, sino más bien dentro de una línea “ antiguo-rejuntado”. La barra sí es legítimamente antigua, con estantes llenos de botellas de bebidas (probablemente vacías la mayoría de ellas) en la pared que queda a espaldas del barman, y un antiguo aparato para servir cerveza, sobre ella.
El bar no tiene escenario, y los artistas, músicos, bailarines y cantantes de tango trabajan al mismo nivel que están las mesas, en un sector despejado.
Escena 1-
Exterior, noche, esquina, tanguería. La cámara recorre primero la esquina por fuera, y se va acercando a la vidriera, donde está el nombre del bar.
En off, se oye música de tango.
Escena 2-
Interior, tanguería.
La cámara entra y se va acercando a una pareja que baila tango-espectáculo. Todo está oscuro, menos el círculo donde bailan. La música de fondo se continúa de escena en escena.
Escena 3-
Interior, pasillo adonde dan los camarines.
Hay un espejo de cuerpo entero con el azogue estropeado (adonde los artistas se dan la útima mirada de autocrítica y también de íntima autocomplacencia) y una mezquina luz encendida por arriba.
Barman – (En off:)) ¡Dale, Seve, que te faltan cinco!
Seve, o S.V. está vestido con el típico atuendo del cantante de tango: traje negro con pantalón bombilla, pañuelo blanco al cuello (lengue) con iniciales S.V. bordadas por su madrecita, sombrero requintado u sea con el ala levantada por delante, y rosa roja detrás de la oreja. Delante del espejo, se mira, hace poses, mete la barriga adentro, se mira de perfil, corrige la inclinación del sombrero, y desvía la mirada hacia un afiche con su foto y la leyenda: "Severino Villalba, el último romántico del tango".
Entra el barman, apunta a la foto del afiche, y lo carga:
Barman-¡Qué pinta, macho!
S.V. pega bien una punta que está despegada, y rezonga:
S.V.-¡Callate, che! Esta foto es una porquería. Está fuera de foco, y encima me hace petiso y con panza.
Barman : -Sí, pero hasta en Europa te conocen por esta foto.
S.V.- ¡Cierto!,¿te acordás?
Flash-back:
una turista alemana , con un cassette con esa foto de portada, lo mira a SV, y lo toca toda emocionada.
Turista: - ¡Usted es el del cassette!!!!Se los ve, a SV y al mozo, riéndose con el recuerdo.S.V. vuelve a mirarse. Ahora corrige también el ángulo de la sonrisa, y se acomoda el lengue.
Barman: - ¡Gardel es Florencia de la Ve al lado suyo, maestro!!!!!
(Aclaración para no argentinos: Florencia de la Ve es un popular travesti argentino)
Escena 4
Interior, salón.
S.V. levanta la mano, y sale a escena con paso de compadrito sentimental (o sea no de pesado, sino de macho galante)
Lo recibe un aplauso raquítico. El agradece levemente. Se acerca a la silla donde lo espera la guitarra, lánguida, inclinada, con una luz que la ilumina dramáticamente desde un costado. El la toma con dulzura, como lo haría con una mujer, y le acaricia las cuerdas con sensualidad.Se oye un suspiro, y la cámara muestra la cara suspirante de varias mujeres, y también la de un hombre.Con la guitarra acunada, S.V. se sienta en la silla de donde la sacó, pero tiene que ponerse a ajustar el micrófono, que le apunta al pie derecho, como hace meses. Lo hace.
Entrecierra lentamente los ojos y los pasea por el público. Se detiene especialmente en las señoras acompañadas.
Una se revuelve incómoda, y mira inquieta a su pareja, quien sonríe sobrador, como quitando importancia al atrevimiento.
Otra, muy canchera, le sostiene la mirada, hasta que él baja la suya.El compañero de otra, le sonríe a SV, provocativo, y éste desvía rápidamente la mirada.
Comienza a tocar. La luz se concentra en él. Y él se concentra en su música.
Canta el sugestivo tango “Malena”, con una voz íntima, como si cantara en privado para cada una de las personas presentes .
Al final de cada estrofa, mira intencionadamente a alguna dama en particular.
Mientras canta, se ve a una pareja de suecos, y una pareja de japoneses (varones) que lo escuchan arrobados.
Al terminar, un viejo turista brasilero, medio borracho, se levanta y grita "¡Mocho!¡Mocho!".
Sus compañeros se ríen:
-No, salame, MUCHO, tenés que decir.
SV sonríe, agradece, y deposita la guitarra en la silla.
Se dirige al piano, se sienta medio de costelete, esboza algunos arpegios, y canta "Nostalgias".Al terminar, saluda, y gira la cabeza para abarcar todas las mesas que lo rodean.
Escena 5
En la última mesa de la derecha, casi a sus espaldas, hay una mujer madura , vestida de negro, con un peinado tirante hacia un costado, y una gargantilla plateada. Más cualquier otro detalle que la haga misteriosa y sugestiva.
SV la envuelve con una mirada intensa, y le dedica una sutil inclinación .Ella aplaude suavemente, sonríe a lo Gioconda, e inclina levemente la cabeza hacia la izquierda.Algunos del público lo notan, y la miran.
La siguiente canción se ve en pocos y rápidos flashes: la cara de SV, caras de los que escuchan, aplausos.El se despide hasta más tarde, cuando haga su segunda y última salida.
Mientras todavía no se han encendido las luces, con disimulo, se dirige a la mesa de la dama y, con un gesto, le pide permiso para sentarse. Ella lo concede con un gesto elegante.
Se encienden las luces.
La cámara se aleja. La escena es, inequívocamente, el desarrollo de una seducción.
Algunos del público notan lo que sucede. Los no celosos sonríen cómplices y los celosos con un gesto de despecho.
Desde la media distancia se ve que él habla haciendo despliegue de una elaborada pirotecnia verbal, y ella no parece nada disgustada .
El mozo le sirve dos vasos con bebida, y les hace un guiño.
A las 2 de la madrugada, aún están conversando.
SV mira el reloj, se levanta, y hace su última actuación de la noche. Otra vez la canción sólo se muestra en flashes.
Escena 6
SV se despide del público. Va hacia los camarines .
Sale con su ropa de actuar en una funda de plástico. Está vestido con campera de corderoy, y se calza una gorra de gamuza frente al espejo cuidando bien de ocultar la semicalvicie, que antes tan bien le ocultara el sombrero.
Saluda al barman y al mozo.
Se acerca a la mesa, y ayuda a la dama con su abrigo.
Ahora, varias parejas del público bailan en el centro.
Escena 7
SV y la dama salen a la calle y suben a un coche, donde él deja la ropa en el asiento de atrás.
Escena 8
Llegan a un departamento de barrio tipo Villa Crespo.
S.V. la arrincona contra el palier y la besa apasionadamente.Entran.
El la lleva de la mano al dormitorio, la besa y la desviste, mientras la imagen va a negro.
Escena 9
Cuando se sale del negro, él no está, y ella comienza a desperezarse voluptuosamente. Luego, levanta la almohada, saca el camisón de mangas largas, se lo pone, se coloca las chinelas que saca de abajo de la cama, y las prepara sobre la alfombrita, al lado de la cama. Se pasa crema hidratante por la cara y las manos, se pone dos pinzas en el cabello.
SV viene del baño, recién bañado, envuelto en el toallón, con los dientes a medio lavar y calzado con pantuflas de conejito:
SV: -Vieja, ¿a qué hora dijo que iba el técnico de la registradora?
Ella lo mira cariñosa, y al enfocarlo a él, se ve detrás, sobre la puerta del placard un afiche igual al del bar.
Ella:- Va a las 9, así que apurate y vení a dormir, que es muy tarde, Salomón Volodovsky .
Mientras ella dice los dos nombres, la cámara se acerca y se ve el detalle de las iniciales del lengue del afiche.
El se descalza, se viste el pijama de franela amarillo con dibujos del Hombre Araña, se coloca una bufanda de lana celeste para cuidar la garganta, y un gorro verde de crin para estimular el crecimiento del cabello.
Se quita la dentadura postiza, y la coloca en un vaso sobre la mesa de luz.
Se acuesta, apaga la luz, la acaricia a ella, y le dice, con malicia:
S.V.-¿Te fijaste en la brasilera de la mesa 5 cómo me miraba?
Ella le pega en el brazo
Ella- ¡Mirá, che!, como te vea que te hacés el galán con esas locas hambrientas e insatisfechas, se te va a terminar esta segunda vida tan excitante que te inventaste...
S.V.- Sí, pero a vos también te excita, no lo niegues, y bien que te alborota las feromonas, después de veinte años de matrimonio, saber que hay minas y tipos que se comen con los ojos a tu maridito, a tu macho .....
Ella- (burlándose) ¡Aaaayyy, síiiiii! ¡ No sabés cómo me calienta levantarme todas las noches a Salomón Severino Villalba Volodovsky, el último romántico del tango...y de los insumos de computación......! (hace gestos de calentura burlona)
El le va a dar un beso y se resbala por la crema, hace gesto de mmmmm, cae sobre la almohada y se queda dormido en esa posición.
Ella lo da vuelta, le acomoda el cobertor, da cuerda al reloj, y apaga la luz.
En la semioscuridad, ella reposa, con los ojos abiertos, recordando (en forma de flashes) a las turistas y a su desvergonzadas miradas de deseo a Severino Varela, y sonríe, mirándolo, y pensando
Ella (en off): Si te vieran ahora...
Se oye en off la música de "Silencio en la noche".Va a negro.
Fin
martes, 1 de enero de 2008
Sección NOVEDADES EN LA RED: Un nuevo blog
Sí, amigos, tal cual les prometiera en algún post anterior, mi prima Fidedigna contará sus historias familiares para que ustedes puedan enriquecer su vida al conocerlas. domingo, 30 de diciembre de 2007
Sección DIVULGACION CIENTIFICA: Malos recuerdos

El 29 de diciembre, en el diario Página/12 se ha publicado interesante y extensa nota sobre los más importantes descubrimientos científicos del año 2007.
En la segunda página, a cuatro columnas, se enumeran como chiquicientos items, y cada uno de ellos, por sí solo, daría tema para varias páginas de escritura en Arial 8, interlineado sencillo.
Por supuesto que recorté la nota y la encerré cuidadosamente en un folio de plástico porque pienso alimentarme de ella hasta el 29 de diciembre del 2008, en que, espero, salga otra nota similar con los nuevos descubrimientos.
De los primeros, el que más me impactó fue el que decía
"Comienzan a estudiarse drogas que borran los malos recuerdos".
¡Uaaauuuuuuu!!!!, pensé. Y empecé a pensar cuáles malos recuerdos yo borraría ni bien consiguiera las primeras pastillas que salieran a la venta.
Hice un somero recuento de los que más presente tenía, y luego de escribir la lista en los azulejos de la cocina (mientras revolvía con la otra mano el arroz para la cena), me puse a analizar detenidamente a cada uno ellos.
¿Del fracaso en la Universidad, el divorcio, las 52 pérdidas de distintos tipos, las 34 frustraciones afectivas (amigo/as, novios, parientes), las 39 frustraciones comerciales, y otras 800 amenidades, cuáles querría borrar?
Mientras tanto, el arroz se pegó, y empezó a quemarse, y mi cena quedó cual catedral sumergida en la pileta de la cocina.
Después, mientras tomaba mate y comía pan con manteca, para suplir la cena naufragada, (y de paso, hacer dieta), seguí repasando la lista.
Y me di cuenta de que no quería borrar ninguno, porque, de cada uno de ellos, había sacado una consecuencia positiva.
Ninguno había sido tan nefasto como para haberme producido sólo dolor, ni siquiera el de aquella vez que descubrí a mi novio Hilario besando a su secretaria. Porque, gracias a eso, lo mandé al infierno y empecé a sali con Macario, que era un amor, y me regaló un anillo de oro que después vendí para comprarme una cámara fotográfica.
De otros no había sacado beneficios materiales, pero sí sabiduría. Y algunos fracasos se habían convertido, con el tiempo, en posibilidades gananciosas.
Entonces pensé: "¿No sería mejor inventar una droga que permita convertir los malos recuerdos en vivencias positivas?".
Por ejemplo, uno iría a la farmacia y le diría al farmacéutico:"Hola, don Felipe. Déme un frasco de pastillas para la ruptura con mi novio Agustín." Y Don Felipe le daría un frasco de pastillas azules, con la recomendación de tomarlas en ayunas.
O podría ir al supermercado, a la góndola PARA MALOS RECUERDOS, y encontraría unas pastillas amarillas para los Fracasos en la Escuela. Y unos supositorios verdes para los Peleas con mi hijos, y unos inyectables en caja roja para las Vacaciones con mi suegra, y un jarabe rosado para la Navidad en que estuve solo/a.
No creo que haría falta la receta médica, porque ¿qué mal puede hacer algo que transforma cosas malas en buenas? ¿Transformar buenos en malos, tal vez? No se me hubiera ocurrido. Bien, será cuestión de ponerse a inventar el antídoto.
domingo, 23 de diciembre de 2007
Sección VIDA ACTUAL: Internet, mi nick y yo
Pareciera que el mundo hoy se dividiera en dos categorías: la de los que chatean y la de los que no. Esta es otra de las modificaciones que introdujo Internet en nuestra vida, aparte de la inmediatez, la porno en casa y el Google.Yo pertenezco a esta última no categoría. Hace casi diez años que chateo, y añun hoy no puedo hacerme a la idea de colocarme un nick como "Sos una mierda, sabelo", o "Mañana no tengo clase, vivaaa" o "Viejo, dale, prestame las llaves"o "El Evatest me dio negativo, iujuuuuuu".
Pero, a veces, pienso que la vida nos sería más fácil a todos si anduviéramos con un cartel colgado del cuello, que cambiáramos cada día, donde informáramos de nuestro estado de ánimo (Estoy podrida de ir a trabajar) o de nuestra situación amorosa (Desgraciado, te fuiste con esa yegua), o nuestras querellas personales (Dale, tarado, decímelo en la cara), o nuestras preocupaciones financieras (No tengo la guita para la cuota de la hipoteca todavía), de nuestros sentimientos de amor no expresados oralmente (Mi amor, sos lo mejor que me ha pasado en la vida).
El interlocutor del momento sabría a qué atenerse respecto de nuestro estado anímico y no se sorprendería si contestáramos con un gruñido a un saludo afectuoso. Y el que teme ser sableado, huiría a tiempo.Y el objeto de nuestro amor no tendría que estar semanas sentado mordiéndose las uñas frente al chat, con el teléfono celular en una mano y el de línea en otra mano, esperando una declaración. Porque el que ve en el chat un nick apasionado, pero sin el nombre del destinatario, en general, no se da por aludido hasta que la declaración se hace personal, es decir, con el nombre propio refulgiendo como un letrero luminoso. Y el remitente, generalmente, no es tan arriesgado como para poner ese nombre a la vista de sus otros cuatrocientos contactos, por las dudas puediera ser rechazado. Apasionado, sí. Tarado, no. El problema se da, pienso yo, cuando hay más de un posible destinatario esperando la declaración y uno, justo el que no es, se apresura a responder.
Ahora bien: dentro de la categoría "sí, chateo", hay varias subcategorías. Están los que ponen versos de canciones como nick, cuando consideran que ellas representan sus propios pensamientos en forma más elegante. Lo cual no está mal, para mí, porque,en última instancia, esa es la función del arte: poner en palabras o imágenes o sonidos lo que no todos podemos expresar. Por eso, yo le regalo un CD con un Concierto de Paganini a mi amiga Raquel, y no a mi sobrino Iván. A cada uno, le regalo lo que sé que va a disfrutar y además le hará saber que comparto su gusto Aunque tal vez no me guste lo que le regalo a mi sobrino pero me hace feliz saber que él lo apreciará.
Los chicos (jóvenes, adolescente, pre-púberes) de ahora lo hacen con toda libertad, y no es raro oir decir a una adolescente:
-¡Ayyyyy, mami, es un divino! ¡Me escribió una canción!
Y la madre, que es una antigualla que todavía no comparte muy bien todos los códigos actuales, (pero que no se aterra ante la perspectiva de que su hija se líe con un artista porque ella una vez estuvo enmorada de un músico), se emociona pensando:
-¡Mi hija con un poeta!- mientras se enjuga una lágrima subrepticia con un post it que sacó del monitor (las madres de ahora no siempre usan delantal de cocina, que es muy útil para estos casos).
Y se pone a leer emocionada una canción que le suena escandalosamente a Luis Miguel. Entonces recuerda que los chicos de ahora no diferencian "me escribió" de "me transcribió", y que para ellos tiene casi el mismo valor una acción que otra. Lo cual me parece genial, porque cuando yo era joven, muchos jóvenes dedicaban tiernos poemas de Bécquer, o Neruda, o José Asunción Silva, sin aclarar el origen, pero eran duramente tratados si alguien, un poco más ilustrado, notaba y denunciaba la superchería. Cortando así, de raíz una relación que podría haber sido dichosa.
Creo que en la actualidad, si fuera posible hacerlo, un ranking de popularidad mucho más verosímil que los discos vendidos, para los autores de canciones, sería el de cuántos nicks se adornan con frases de sus canciones. Y mostraría este ranking, también, cuán bien han comprendido y expresado los sentimientos de sus admiradores. Al punto de que los han hecho propios y los han ofrendado al objeto de su amor.
Otra subcategoría la constituyen los que incluyen frases célebres (generalmente sin indicar el autor) sobre temas generales, es decir, no personales. Me atrevería a decir que algunas frases del Che van ganando por mucho. Pero también hay otras, en nicks de autorìa propia de personas que ya no entran en la clase "chicos", que suelen tener diversos tintes: optimistas algunas, pesimistas otras, a favor de distintas corrientes políticas otras. Artaud, Baudelaire, Discépolo, Bakunin, aparecen cada tanto también. Y las humorísticas, que a su vez se dividen en groseras y elegantes.
Tengo una contacta que todos los días cambia su nick. Siempre son inteligentes, agudos, originales. Aunque ella tiene una gran ventaja: trabaja en una biblioteca y tiene a su alcance cientos de libros para sacar material. Las más de las veces son divertidos u optimistas, pero a veces son tristes, cuando no beligerantes. Y tienen la cualidad de modificarme el ánimo. Si veo que es positivo, me alegro, por ella y, de paso, por mí. Si está enojada le pregunto y trato de calmarla, cosa que casi nunca logro. Si es triste, me deprimo por mí y me preocupo por ella.
El de hoy decía lo que se ve en la imagen de arriba: "La peor forma de extrañar a alguien es estar sentada a su lado y saber que nunca lo podrás tener." ¿No es algo desgarrador, que moviliza y desentierra profundos dolores supuestamente superados? ¿Quién no ha vivido alguna vez algo así? ¿No es para preocuparse por alguien que ha escrito algo así?
En fin. Creo que no he agotado la enumeración, pero estos temas me llaman mucho la atención. Algún día seguiré con este tema, y traeré algunos ejemplos reales.